30 julio, 2009
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Cuando un ojo tiene diarrea, sufre. Sufre incontables variaciones de temperatura, espasmos sódicos, y un lagrimeo color tanate que hasta al mas duro fan del gore haría voltear la cara. Por eso, en memoria de cada ojo salido de su cuenca, brindo a la salud de ustedes, Mis flamingos Rosados y sin vaselina. *amén*